UNA GUERRA EN LA TIERRA DEL FIN DEL MUNDO

No aparece en los manuales de historia de Angola,  Sudáfrica y Cuba y probablemente, en ningún otro manual del mundo, salvo escasas y ligeras referencias periodísticas o documentales, pero no existe copiosa bibliografía al respecto, ni otras investigaciones, pero esa guerra fue real y sucedió hace 25 años y en su momento, encabezo las noticias de la mayoría de los diarios más importantes del planeta. Los angolanos pretenden olvidarla porque, aunque fue liberadora y justa, se torno tan confusa, desgastadora y humillante que ese pueblo prefirió hundirla en un pasado improbable.

Para los sudafricanos, protagonistas de la invasión, Angola representa un mal del que prefieren guardar silencio, como si el tiempo hubiera dejado de existir durante ese conflicto, incluyendo las pérdidas materiales y humanas, a diferencia de los cubanos, que cada año la rememoran con el titulo  de Operación Triunfo, en referencia al retorno a casa de los huesos emblanquecidos en las desérticas estepas angolanas de casi 26 mil soldados y oficiales   que dieron su vida por la libertad de aquel pueblo.

Los cubanos se vanaglorian de su aporte internacionalista, pero esa guerra dejo un sabor amargo en 26 mil familias enlutadas que todavía se preguntan qué diablos fueron a hacer sus hijos, jóvenes y rebosantes de vida, a  un país lejano y extraño, en cuyas arenas desérticas se emblanquecieron sus adorados huesos y cuyo retorno a la isla fue un verdadero ritual de patriotismo, tremendamente macabro y doloroso para las madres que volvieron a sentir como en el primer día y aun peor, el desgarrador e interminable dolor tras la noticia de la muerte de sus hijos sin el consuelo siquiera de sus cadáveres.

En todos los casos, solo llegaban cajas selladas cubiertas por la bandera de la nación.

La derrota del ejército sudafricano en Cuito Cuanavale, al  extremo sur de Angola, obligo al gobierno de ese país  a la liberación de vecina Namibia, un país con fronteras entre ambas naciones contendientes y frecuentemente utilizado por los blancos sudafricanos como punta de lanza en la región, pese a la rebeldía permanente de  los guerrilleros namibios de la SWAPO . También les obligo a la erradicación del apartheid como régimen de segregación racial, durante décadas condenado infructuosamente y por mayoría absoluta en las Naciones Unidas, y como ultima consecuencia, debieron darle la libertad a un hombre negro condenado a vivir tras las rejas durante casi 30 años en una estratégica cárcel de Pretoria por rebeldía y cuyo nombre de origen……..se convirtió  años después en el emblema mundial de una Sudáfrica multirracial  y aparentemente unida: Nelson Mandela.

El autor de esta monografía fue testigo de ese conflicto armado en el sur de Angola contra el agresor sudafricano, desde el primer día  y hasta el fin de esa guerra, cuando  los cascos azules de la ONU verificaron la salida de los  combatientes  internacionalistas  cubanos vía aérea por el aeropuerto internacional Agustino Neto y la retirada total por la frontera namibio- angolana de los sudafricanos.

Iniciaba desde ese momento en el sur de África una nueva era.

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