Las etapas del aprendizaje y de la enseñanza

Ahora podemos estructurar lo que hemos dicho en términos de una secuencia posible de etapas que atravesamos en el proceso de aprendizaje y enseñanza. Esto no es algo que se deba considerar de manera rígida. No es la única forma en que aprendemos, ni el único camino que deberíamos enseñar. Es un camino posible de seguir que tiene la ventaja de incorporar la mayor parte de lo que hemos dicho hasta ahora.

1. Estableciendo un marco para el aprendizaje

Antes de empezar a enseñar algo a alguien, hay algunos elementos que deben revisarse, ya que determinarán cuán efectivamente el alumno aprenderá. Los llamamos precondiciones para el aprendizaje.

a) El reconocimiento de ignorancia

Un aspecto importante a considerar es el juicio de si el estudiante reconoce:

· La existencia de un dominio de acción,

· que indica un quiebre importante para él o ella,

· en el que no puede desempeñarse efectivamente.

El reconocimiento de ignorancia determina el grado de apertura al aprendizaje. Si, por cualquier razón, el alumno no ve el dominio de acción (o no juzga que éste le indica un quiebre que es relevante para él, o supone que pueda hacerse cargo de él, dentro de su nivel actual de competencias), el aprendizaje será muy difícil. Si este fuera el caso, podría ser necesario que el maestro señalara estas precondiciones básicas al alumno antes de intentar enseñarle.

Pero aún cuando esas precondiciones estén establecidas, la declaración para comprometerse a aprender puede no estarlo. Y el maestro debe estar seguro que no sólo se haga la declaración de ignorancia, sino también la declaración para comprometerse a aprender.

b) El permiso para enseñar

Sería extremadamente difícil enseñar a alguien que no ha autorizado al maestro a hacerlo. Esta autorización comprende dos elementos básicos: la confianza y la autoridad.

Sí, por cualquier razón, el alumno juzga que el maestro no es sincero en lo que dice, no es competente en el dominio en el que enseña, o no es confiable en la forma que maneja sus promesas y compromisos en el proceso de enseñanza, la disposición del alumno hacia el maestro se verá afectada. La confianza es un prerrequisito fundamental para aprender.

También es necesario que el alumno otorgue autoridad al maestro y acepte sus instrucciones aun cuando no tengan sentido para él. Dado que el alumno no sabe, normalmente no sabe qué es necesario hacer para aprender. El alumno debe confiar en las instrucciones del maestro y hacer lo que éste dice si quiere que ocurra el aprendizaje. A menudo encontramos personas a las que les resulta imposible aprender porque, aunque reconocen que no saben, quieren que se les enseñe a “su manera” o insisten en que el maestro justifique cada una de sus peticiones. Cuando nos damos cuenta de que la autoridad no ha sido concedida, deberíamos dejar de enseñar y asegurarnos que contamos con todo el permiso del alumno para enseñarle antes de proseguir.

c) La explicación de los obstáculos para aprender

Cuando podemos anticipar que algunos de los obstáculos para aprender identificados más arriba pueden interferir en el proceso de aprendizaje, es útil referirse a ellos por adelantado. Esto puede prevenir futuros quiebres antes de que ocurran. No es un factor indispensable en el proceso de aprendizaje y se recomienda cuando podemos prever que el alumno podría estar distrayéndose con conversaciones que podrían socavar su compromiso de aprender.

Ya que hemos identificado la mayoría de esas conversaciones, es importante mencionarlas antes de que comience el proceso de aprendizaje. Por lo tanto, cuando el alumno se encuentra sosteniendo conversaciones tales como; “esto ya lo sé”, o ¿“por qué el maestro quiere que yo haga esto?”, o “nunca aprenderé”, etc., él/ella puede observarse en esas conversaciones, verlas como posibles conversaciones esperadas, reconocer el hecho que puedan perjudicar el aprendizaje, dejarlas de lado y volver

nuevamente al aprendizaje. Esta es la razón por la que usualmente recomendamos empezar nuestros programas de enseñanza hablando acerca de aprendiendo a aprender. Establece un contexto favorable para el aprendizaje.

2. Mostrando el dominio de acción

Todos los dominios de acción están constituidos como maneras de hacerse cargos de quiebres particulares que encontramos en la vida. Por lo tanto, todos los dominios de acción son formas de abordar esos quiebres y, como tales, representan nuevos dominios de posibilidades. En el proceso de aprendizaje, es importante que el alumno identifique las posibilidades y la capacidad para realizar las acciones que pertenecen al dominio.

Todo esto puede tratarse en conversaciones durante las primeras etapas del proceso de aprendizaje.

3. Introduciendo distinciones que constituyen el nuevo dominio de acción

Todo dominio de acción está construido según un conjunto de distinciones particulares. Las acciones que pertenecen al dominio son posibles porque descansan en un determinado conjunto de distinciones. Por lo tanto, aprender, es cambiar de un lenguaje a otro.

Una ley fundamental para la enseñanza es asegurarse de que el lenguaje que empezará a hablar el maestro es un lenguaje compartido entre el alumno y el maestro. Si el maestro empieza hablando un lenguaje que el alumno no habla, éste no será capaz de seguirlo hacia el lenguaje del nuevo dominio de acción.

Precisando el punto, el alumno bien podrá empezar a dirigir juicios negativos contra sí mismo, considerando que debería comprender cuando no lo está haciendo. Lo que es, en verdad, una incompetencia del maestro, es vivido por el alumno como una razón para autoinvalidarse. Es responsabilidad del maestro escuchar al alumno en cada paso, en cada etapa, para asegurarse de que lo está siguiendo, y que no se pierde en el proceso. Cuán a menudo nos hemos sorprendido diciendo, “espera un minuto, estoy perdido en este punto. No puedo seguir más al maestro”.

Partiendo del lenguaje que ambos, maestro y alumno, comparten, el maestro debe introducir al alumno al nuevo lenguaje y al nuevo conjunto de distinciones que constituyen el dominio de acciones que se propuso aprender. Esto es precisamente lo que hace del aprendizaje una travesía de un lenguaje a otro.

4. Introduciendo nuevas acciones basadas en las nuevas distinciones

Las nuevas distinciones permiten nuevas acciones. Las distinciones no son la forma en que llamamos los objetos ya constituidos. No son el nombre que damos a los objetos. Más aún, el significado de una distinción está dado por las acciones que nos permite emprender. Una mesa es una mesa debido a lo que hacemos con cualquier cosa que llamemos mesa. Lo que hacemos no se refiere al objeto mismo sino a la manera en que nos relacionamos con él. Debido a que tenemos la distinción de mesa podemos producir mesas a partir de objetos y materiales muy diferentes. Los objetos están constituidos por las distinciones que usamos para hablar de ellos y por las acciones que aquellas distinciones hacen posibles.

Sobre la base de las nuevas distinciones que introducimos en el proceso de aprendizaje, nuevas acciones se hacen posibles. Cuando estamos aprendiendo a conducir, las distinciones de volante, cambios, rodamientos, espejo retrovisor, acelerador, freno, etc., permiten acciones que antes no eran posibles. Una vez que conocemos las distinciones, nos movemos hacia las nuevas acciones que ellas hacen posibles e iniciamos una danza con una nueva coreografía.

5. Práctica y Corporalización

Identificar nuevas distinciones e identificar nuevas acciones posibles no es suficiente para que ocurra el aprendizaje. Debemos entrar en un proceso de repetición, de recurrencia. Necesitamos una práctica repetida para que el maestro pueda juzgar que nos hemos vuelto competentes o expertos en el nuevo dominio.

El aprendizaje ocurre en el cuerpo, en nuestro comportamiento, en nuestra capacidad para incorporar nuevas competencias como parte de nuestro repertorio de acciones posibles. Para aprender a tocar piano,

debemos hacer más que sólo ser capaces de identificar las diferentes notas del teclado. Debemos ser capaces de tocar más que una pequeña melodía una vez. El aprendizaje ocurre cuando construimos trasparencia, logrando un nuevo estadio en nuestras competencias actuales. Cuando el aprendizaje ha ocurrido, estamos listos para cambiar a un nivel aún más alto sin preocuparnos de la manera de realizar las acciones que hemos aprendido.

6. La conciencia del conocimiento

Cerramos el ciclo del aprendizaje con el reconocimiento de que ahora somos capaces de realizar lo que no éramos capaces en el pasado. Cuando sucede, sabemos que sabemos y sabemos que hemos aprendido. Mediante el aprendizaje nos diseñamos, nos convertimos en alguien diferente.

A menudo planteamos que nuestras acciones no son solamente expresión de lo que somos. Nuestras acciones no son sólo las acciones de un “yo” que las realiza, que existe -como una entidad ya constituida- detrás de nuestras acciones. Al expandir la acción que podemos desempeñar, estamos transformando permanentemente quienes somos. Estamos en este permanente proceso de devenir que la vida es. El aprendizaje es una de las actividades más importantes de nuestras vidas, que nos capacita para trascender, para ir más allá de nosotros mismos.

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