¿INTRODUCCIÓN A CÓMO ESTUDIAR Y PREPARAR UN EXÁMEN?

Por: Lic Eglis Gaínza Moreno.

El tema que les propongo ahora no tiene que ver con oratoria o liderazgo, quizás no sea  atrapante, emocionante… ni siquiera es de actualidad… pero estoy seguro que para los jóvenes peruanos y los no tan jóvenes es un tema necesario, al menos eso creo. Coincidirán conmigo que en el transcurso de nuestra existencia nos enseñan a caminar, nos enseñan a comer con cuchillo y tenedor, a escribir, a leer… pero a veces se olvidan de enseñarnos a estudiar.

El maestro supone que es una tarea que debe ser aprendida en la casa, los padres creen que debe ser algo que se enseñe en la escuela… y debido a este malentendido o falta de comunicación uno crece sin saber muy bien cómo es que todo eso que está en un papel pasa a formar parte de nuestros conocimientos generales… al menos por un lapso de tiempo.

Algunos conocimientos se evaporan como las gotitas de rocío en una mañana de primavera, otros se congelan y permanecen adormecidos hasta que una necesidad los deshiela y los pone en actividad, otros son el manantial del que nos valemos para enfrentar la vida cotidiana, y algunos otros son el mar que nos arrastra en divagaciones en un sin fin acerca de métodos y conceptos. Y, sí… la mente es algo maleable, fluctuante… tal y como el rio en que se bañaba Heráclito… nosotros, los de siempre… ya no somos los mismos, diría el tango en una frase que habla del devenir de la existencia, pero también del continuo cambio, la permanente movilidad a la que nos hallamos sujetos los seres humanos.

Nuestra mente es como ese río… como esa canción. A cada segundo recibimos miles de estímulos nerviosos que provienen del exterior, y también del interior de nosotros mismos. Si estoy agitado, por ejemplo, siento el golpeteo del corazón como si quisiera escaparse de mí. No es que el corazón funcione solo en ocasiones de ejercicio… pero, es ahí cuando NOS DAMOS CUENTA, o sea; tomamos conciencia de su existencia.

Nosotros, los de siempre… de repente nos damos cuenta que necesitamos encontrar una forma más simple de estudiar, nosotros, los de siempre queremos hallar alguna fórmula para rendir bien los exámenes. Aunque en el fondo, siempre está la ilusión de lo mágico, de lo instantáneo… estamos tan acostumbrados a la rapidez de la vida moderna: agréguesele agua y listo! agréguesele leche y listo! agréguesele caldo y listo! 1 -2 -3 y tenemos un bizcochuelo, salsas y puré INSTANTANEOS!!!

Y aquí lamento informarles: no hay fórmulas mágicas para estudiar, la osmosis no funciona con los libros, no hay software disponible para incorporar información y procesarla en cuestión de segundos… al menos no de primera vez. Pero a no desesperar, si hacemos memoria, el que nos ataran los cordones de pequeñitos nos parecía un acto de prestidigitación… ¿Cómo era posible que dos pedazos de piolín se transformaran en un moño después de los pases mágicos de mamá o papá? Y la primera vez que nos enseñaron a atar los cordones creímos que era imposible acordarse de tantas volteretas, y se nos enredaban los dedos, y nos salía mal, y veíamos imposible el hecho de atarnos esos malditos cordones con la rapidez y perfección de nuestros mayores. Sin embargo ahora, no solo que nos atamos los cordones con gran destreza, sino que incluso podemos hacerlo sin mirar, mientras hablamos con un amigo acerca de las ventajas de la internet, miramos nuestro programa o dibujito favorito en la tele o hablamos por teléfono… destreza aun mayor!! ya que se le suma el hecho de sostener el auricular con la cabeza y el hombro!!! Toda una proeza de la insignificancia. Si algún nene nos pide que le enseñemos a atarse los cordones nos quedamos absortos tratando de seguir los pasos… porque es una acción mecánica para nosotros y cuando intentamos pensarla, nos equivocamos. Se ha convertido en un hábito. Es posible incorporar ciertos lineamientos a la hora de estudiar, hacer propios algunos caminos que simplifiquen y clarifiquen el hecho de estudiar. Al principio, como el ejemplo de los cordones, nos va a costar un poco, pero de pura práctica, se va hacer costumbre. No hay fórmulas mágicas, eso creo habérselos dicho… y si no lo hice lo digo ahora: NO HAY FORMULAS MAGICAS… pero esperen!!!! no se vayan!! Hay algunos lineamientos que les puedo dar para hacer más simple el estudiar.

Esos los compartiré con ustedes en un segundo trabajo donde les hablará del espacio necesario, la importancia de la luz, el papel del oído, que es el ruido blanco, como atacan los distractores y analizaré otros mecanismos necesarios para lograr un estudio eficaz y rendir un exámen exitoso.  ¡Visiten nuestra página siempre!

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