¿CÓMO SE VENCER LA TIMIDEZ?

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Lo que debemos hacer es: Pensar en uno mismo.

Estamos determinantes a intentar aplacar nuestra timidez. Pero, ¿cómo empezar? La respuesta es más simple de lo que imaginamos. El hecho de plantearnos superar nuestra timidez, es el primer  y único paso decisivos para poder conseguirlo, y lo es por dos razones: la primera porque a esta solución hemos llegado mediante un proceso de reflexión sobre nosotros mismos, reconociendo nuestros verdaderos defectos. Lo segundo es que hemos realizado una toma de decisión, lo que sentimos es que nuestra voluntad y nuestra confianza en nosotros mismos no son tan débiles como pensamos.
Realizando un pequeño desafío y dedicando algún tiempo a sumergirse en esa reflexión sobre nosotros mismos, debemos comenzar a meditar en esa timidez que nos acosa, en lo que creemos que puedan haber sido sus principios y, lo que es más importante, en la cantidad de circunstancias de relacionarnos con otras personas que la timidez nos ha producido desperdiciar. Si en este ejercicio de reflexión conseguimos sincerarnos con notros mismos, el progreso habrá sido enorme, ya que habremos visto que la máximo parte de los sobresaltos que originan nuestra timidez son infundados. En caso negativo, si nuestra timidez no nos ha otorgado aproximarnos a nuestra auténtica imagen, por lo menos habremos sentado las bases para un autoanálisis que deberá ser una práctica habitual durante nuestro proceso de curación y además cuando este se haya excedido.

Otro elemento en gran medida favorable, sobre el que cabría reflexionar es que lo más seguro sea que a los demás les resultaría más fácil tolerarnos que a nosotros mismos. Por lo general, las personas tímidas aplican un criterio extraordinariamente restrictivo para con ellas mismas, por supuesto, mucho más duro que el que aplican a los demás. Y, en la inmensa mayoría de las veces, mucho más estricto que el que el resto de las personas emplea para con él mismo. Ser crítico con uno mismo no implican en ningún momento, que tengamos que ser intolerantes. La decisión no implica rigidez, y se puede ser más o menos duro dependiendo de las oportunidades.

Pero jamás se ha de llegar a la prohibición, ya que ésta a lo único que conduce es a un bloqueo en nuestra conducta. Debemos tener bastante claro que si lo que queremos, es aprender a habitar cerca de los demás, de ningún modo lo conseguiremos si no aprendemos primero a vivir con nosotros mismos. Un segundo peldaño: reforzamiento de la autoestima. La circunstancia en que se piensa sobre uno mismo tiene profundos efectos sobre la vida del individuo; esto es, la autoestima, el auto concepto, positivo o negativo. Estos conocimientos que se tienen se originan tanto en la auto explicación de las propias experiencias y actividades, como en las diversas maneras de juicio ajeno.
Dado que el sí mismo puede surgir, no obstante también encubrirse, existe la opción del autoengaño y éste puede admitir a dificultades para la familiarización a la realidad. Los esfuerzos terapéuticos deben aparecer dirigidos a ractificar el autoconocimiento, la autoimagen, y a producir posible la solución de conflictos unipersonales. Las personas que tienen una baja autoestima, un pobre auto concepto, son en extremo sensibles a las críticas negativas, pues con ello se confirma aún más en la creencia de que todo lo hace mal y que no vale nada. También tiene mucha dificultad para  recaudar elogios de los demás.
La autoestima es algo que se va haciendo con la persona, que va creciendo en ella al equivalente que va creciendo su Yo social y personal. A lo largo de este proceso habrá que tener cuidado para no habituar auto conceptos falsos al compararse la persona con modelos inapropiados e imposibles. Una persona se puede estropear si los modelos en que se fija son desproporcionados. Lograr el triunfo,  personal de cara al exterior, a la sociedad, es algo muy voluble. Es la sociedad quien marca unas modas, unos éxitos a lograr, y si no eres tal o cual, tienes tal o cual imagen, tal o cual automóvil, no eres nadie. Hay que guardarse de todo esto consolidando nuestro propio Yo personal e intransferible, aceptarse tal y como es uno, y si algo no nos gusta, probar cambiarlo y mejorarlo. Hay que mantener criterio. Si los cánones actuales dicen que el hombre moderno debe ser delgado, moreno y alto, si uno es obeso, no muy alto y con poco pelo tendrá que aceptarse como es, satisfacerse y adaptarse a lo que tiene o probar cambiar en la medida de lo dable para obtener la imagen personal que él quiere y necesita, y precisamente, sentirse seguro, con confianza; en una palabra, para autoestimarse.

Una lista de posibles soluciones para probar que pueda subir la autoestima cuando se halle a grados enormemente bajos:

  • Hacer hincapié en los aspectos positivos y no en los negativos.
  • No asentir que los demás le juzguen a uno como persona. Podrán estar de acuerdo o no con su manera de opinar o actuar, luego no permita que le critiquen con adjetivos peyorativos.
  •  Para ganar en confianza, las metas y actividades iniciales que uno deberá marcar serán de dificultad progresiva. Hay que ajustar haciendo primero los pequeños logros para poder transitar ganando en seguridad personal.
  • Echar una visión atrás, a la vida pasada y tratar de llevar a cabo borrón y cuenta nueva. Intentar comprender y perdonar comportamientos de personas que se portaron mal con nosotros, suprimir los posibles fracasos que se hayan abrigado, porque lo hecho, hecho está y hay que seguir adelante. El universo no se acaba con un infortunio.
  • En la medida en que no se consigue alguna meta, utilizar el fracaso como poco provechoso y no como poco frustrante e irresistible. De un fracaso se aprende para que la próxima intentona salga mejor.
  •  Identificar la timidez con la situación en la que se da, en la medida en que relacionemos el signo (timidez) con la situación (para dialogar en público podremos afrontar el problema para alcanzar el cambio).
  •  Hay que rastrear las causas de sus agobios, timidez, incomunicación, etc, en los aspectos sociales, físicos, políticos y económicos de la situación en que se mantiene la persona. No hay que caer en el error de buscar la razón en los problemas de su personalidad.
  •  Procurar relajarse siempre que se pueda.

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