¿CÓMO ESTUDIAR Y PREPARAR UN EXÁMEN? CONCLUSIÓN.

Por: Lic Eglis Gaínza Moreno.

Para continuar con este grupo de artículos sobre la necesidad de saber estudiar y preparar un exámen volvamos al tema de la comprensión. A veces pasa que nos trabamos en un párrafo, en un concepto y no podemos salir de allí… debemos tener en cuenta el Cansancio y que existen dos tipos de cansancio:

El cansancio físico: para superarlo basta dormir bien, darse un buen baño de agua caliente, relajarse.

El cansancio mental: no se supera durmiendo. El cansancio mental surge ante la monotonía del pensamiento.

Por eso se recomienda estudiar 50 minutos y descansar 10. Cuando estamos leyendo y de repente ya no entendemos nada… es como si las palabras estuvieran escritas en chino… bueno, es muy probable que estén frente a un ataque de cansancio mental. ¿Qué se hace? se levantan y salen de la habitación, abren la ventana, miran hacia afuera, van a la cocina, se ponen a pelar papas, se lavan el pelo, se pintan las uñas, se van a caminar, dan una vuelta a la manzana, charlan con el amigo. Es decir, sacan su conciencia de eso que venían estudiando. Les puedo asegurar que cuando vuelvan a leer el texto va a ser más claro. Lo importante es cortar y hacer alguna actividad que implique algo físico, cambiar de aire. Después todo es más claro.  Así que están frente al texto que los está volviendo locos… entonces, como buenos alumnos que son, se acuerdan de lo que les dije y se van al balcón a arreglar las plantas o se juegan un partidito de futbol con una pelotita de esas desestrezantes que se compraron para no pasársela insultando al que se le ocurrió darle ese libro para leer. Bien. Vuelven después de unos minutos de recreación mental y siguen varados en medio de esa confusión.

A veces nos pasa que nos quedamos varados en una frase, pero la solución no está en quedarse toda la noche tratando de descifrarla, porque por ver el árbol perdemos la noción del bosque, sino justamente en avanzar un poco en la lectura… y es casi seguro que con un concepto que está cuatro renglones más abajo comprendemos lo que nos tenía atormentados.

Les había comentado que es sumamente positivo leer todo previamente, de esa manera nuestra mente se prepara para recepcionar el esquema del texto, no es como un cuento que si leemos el final pierde la gracia… al contrario, el tener una visión del conjunto nos ayuda a organizar los contenidos de una manera más eficiente. Lo primero que debemos hacer, es acostumbrarnos al texto, hojearlo, ver cuantas hojas son las que tenemos que estudiar, como es la letra, si tiene subtítulos, sino los tiene, si hay palabras nuevas, si hay vocabulario especifico de la materia… todo esto va preparando a la mente para recibir el conocimiento, le va dando los parámetros que va a utilizar para la comprensión. Una vez que hicimos esto, entonces nos concentramos en la lectura.

El método correcto sería leer 5 minutos y reflexionar 10, es decir, no quedarnos con la palabra vacía, sino con lo que esa palabra quiere significar. Entonces, antes de marcar o hacer ningún apunte conviene leer detenidamente el texto al menos hasta el siguiente subtitulo… recién entonces, y antes de pasar al siguiente tema… nos tendríamos que detener y tratar de sintetizar lo que hemos leído, pero no anotando -no todavía- sino haciéndonos preguntas y respondiéndolas con nuestras propias palabras, tratando de utilizar el vocabulario propio que hemos leído. No repetir como un loro, sino comprender que es lo que estamos leyendo. Recién cuando esto está claro, pasamos al siguiente subtitulo. Y así con todo el texto.

Recuerden: al relacionar los conocimientos nuevos con los conocimientos que poseemos reforzamos la trama y evitamos que ese hilo se pierda. Transformamos esa gotita de rocío en parte de nuestro manantial.

Durante la lectura consiente se pueden marcar los conceptos, pero no conviene subrayarlos, no todavía, sino más bien una marca al costado del texto que nos indique que en ese tramo está. Porque si no tendemos a leer solo lo subrayado y al hacerlo lo sacamos del contexto… entonces aquí surge otra de las cosas que debemos tener en cuenta: ES ESTO LO QUE DICE EL AUTOR? o es lo que YO CREO QUE DICE?

porque así como acomodamos todos los textos a nuestro esquema de cuento, también tendemos a acomodar todos los pensamientos ajenos a los nuestros. Y aquí surgen los problemas de interpretación. Por eso, una vez que creemos tener los conocimientos claros, conviene compartir puntos de vista con alguien que está en el tema, o que haya leído el libro o el texto, de esta manera enriquecemos nuestra comprensión, corroboramos haber entendido lo que el autor quería decir y ponemos a prueba nuestros conocimientos. Si pasan la prueba del coloquio, del dialogo, entonces están listos… pero si dudan en los conceptos o no los pueden expresar con claridad, entonces no lo han comprendido del todo.

Repasemos las claves que estuvimos analizando en estos artículos: Espacio, luz, sonido, distractores, predisposición, cansancio, interés, atención, concentración, memoria reflexiva que trae una comprensión, memoria hueca que trae una memorización sin comprensión, priorizar conceptos, relacionar ideas, como leer, cuando hacer apuntes

“Solo aquella información que llega a la conciencia será retenida en la memoria, es decir, solo recordaríamos lo que en un momento dado le hemos prestado atención”

En síntesis, es posible adquirir nuevos hábitos de estudio más eficaces. Nada es mágico, requiere de esfuerzo, constancia… pero no es imposible. Cambiando nuestra actitud con respecto al estudio tenemos la mitad del camino recorrido. De eso estén seguros.

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